¿Por qué dos días con la misma temperatura pueden afectar de forma diferente a los animales?

Durante la temporada de calor es común escuchar que “hoy la temperatura llegó a 30 °C”. Sin embargo, esa cifra por sí sola dice muy poco sobre el verdadero desafío que enfrentan los animales.

Dos días pueden registrar exactamente la misma temperatura y, aun así, representar niveles de riesgo completamente diferentes para bovinos, porcinos y aves. La diferencia está en la forma como el ambiente limita la capacidad del animal para disipar el calor que produce naturalmente.

Comprender este concepto es fundamental para anticiparse a las pérdidas productivas y tomar decisiones antes de que aparezcan los primeros signos visibles de estrés térmico.

El calor no es el único problema

Todos los animales generan calor como consecuencia de su metabolismo.

En condiciones normales, ese calor se elimina mediante diferentes mecanismos como la respiración, la evaporación, la radiación y la conducción.

Cuando la temperatura ambiental aumenta, estos mecanismos empiezan a perder eficiencia. Pero existe un segundo factor igual de importante: la humedad relativa.

Cuando el aire contiene una alta cantidad de humedad, la evaporación se vuelve menos eficiente. En otras palabras, el animal sigue produciendo calor, pero tiene mayores dificultades para eliminarlo.

Por esta razón, dos días con la misma temperatura pueden generar respuestas fisiológicas completamente distintas.

El verdadero desafío es la carga térmica

Más que la temperatura, los especialistas hablan de carga térmica.

Este concepto representa el conjunto de condiciones ambientales que afectan la capacidad del organismo para mantener estable su temperatura corporal.

Entre los principales factores se encuentran:

  • Temperatura ambiental.
  • Humedad relativa.
  • Radiación solar.
  • Velocidad del viento.
  • Producción interna de calor.

Todos ellos actúan simultáneamente.

Por eso una temperatura moderada acompañada de alta humedad puede resultar más estresante que un día más caluroso, pero con aire seco y buena ventilación.

¿Qué es el Índice Temperatura-Humedad (THI)?

Para facilitar la evaluación del riesgo, investigadores y profesionales utilizan una herramienta conocida como Índice Temperatura-Humedad (THI).

Este indicador combina la temperatura y la humedad relativa para estimar el nivel de carga térmica al que está expuesto el animal.

Aunque fue desarrollado inicialmente para bovinos, hoy también se utiliza como referencia en porcinos y avicultura, acompañado de indicadores propios de cada sistema productivo.

El THI no reemplaza la observación de los animales, pero permite anticipar momentos de mayor riesgo y planificar medidas de manejo antes de que aparezcan pérdidas productivas.

Las primeras señales aparecen antes de que disminuya la producción

Una de las conclusiones más consistentes de la literatura científica es que el estrés térmico no comienza cuando disminuye la producción.

Comienza mucho antes.

Primero aparecen cambios en el comportamiento.

Después vienen las respuestas fisiológicas.

Finalmente aparecen las pérdidas productivas.

 

DOS DÍAS, MISMA TEMPERATURA. DIFERENTE RIESGO

Respuesta general al incremento de la carga térmica

A pesar de estas diferencias, todas las especies tienen un objetivo común: intentar mantener estable su temperatura corporal.

Para lograrlo, destinan parte de la energía que normalmente utilizarían para producir leche, carne o huevos.

¿Qué factores conforman la carga térmica?

Observar el comportamiento sigue siendo fundamental

Aunque el THI es una herramienta muy útil, los investigadores coinciden en que nunca debe utilizarse de forma aislada.

La observación diaria continúa siendo indispensable.

Cambios aparentemente pequeños como animales que permanecen más tiempo de pie, disminuyen el consumo, buscan sombra o modifican sus horarios de alimentación pueden ser las primeras señales de que el organismo ya está enfrentando una elevada carga térmica.

Detectar estos cambios de forma temprana permite implementar estrategias de manejo antes de que aparezcan pérdidas económicas.

Prepararse antes, hace la diferencia

El calor es un factor ambiental que no podemos controlar.

Lo que sí podemos controlar es la forma en que preparamos nuestras instalaciones, nuestro manejo y nuestras estrategias nutricionales para reducir su impacto.

Comprender que el riesgo depende de la carga térmica y no únicamente de la temperatura representa el primer paso para proteger el bienestar animal y mantener la productividad durante las temporadas de mayor desafío climático.

En el próximo artículo abordaremos las principales estrategias de manejo que pueden implementarse antes y durante una ola de calor para ayudar a los animales a enfrentar estas condiciones.

la respuesta al calor es similar en todas las especies

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